El Servicio de Ayuda Espiritual de la Orden Rosacruz es un medio muy poderoso que tiene la Orden para ayudar a todas aquellas personas que solicitan ayuda a nuestra Institución por parte no solamente de nuestros miembros sino, también, por muchas personas que, sin ser miembros de nuestra Orden Venerable, sienten que podrían ser ayudados por ella.
La mayor parte de los miembros de la Orden, sobre todo los que ya llevan un cierto tiempo estudiando las enseñanzas Rosacruces, y prácticamente todos los lectores del «Triángulo de Luz», saben cómo funciona este servicio, por cuanto lo han estudiado ya, o porque se han publicado algunas referencias al mismo en nuestra Revista de Colaboración Fraternal, por ello no vamos a explicar cómo son los métodos que se utilizan, ni los requisitos para solicitar la ayuda, pero sí vamos a repasar algunos aspectos fundamentales que nos permitirán tener una idea más clara del Servicio de Ayuda Espiritual, así como las maneras más eficaces para que la solicitud de ayuda reciba una respuesta eficaz por parte de las Fuerzas Constructivas del Universo.
Todos aquellos que se encuentren en dificultades, pueden solicitar ayuda y, sin duda alguna, la recibirán, pero, como en todo, el tener las ideas claras al respecto nos ayuda a que la ayuda que hemos de recibir sea más o menos poderosa, o que podamos aceptarla e incorporarla a nosotros, pues muchas veces la ayuda nos llega, pero si no es como la «esperamos» en nuestras ideas preconcebidas, podemos dejar pasar la oportunidad de recibirla.
Sabemos perfectamente, pues así lo indica nuestra experiencia y nuestros estudios Rosacruces, que cuando una persona carece de algo, o tiene alguna dificultad, o padece una enfermedad, independientemente que la dificultad revista una forma u otra, o que la enfermedad se localice en un pie, o en una mano, por poner un ejemplo, lo cierto es que la persona, en última instancia, lo que padece es una «falta de armonía» que se localiza en un «efecto determinado, en una condición específica, en una enfermedad localizada o, incluso, en un tiempo determinado».
Si esto es así, entonces no se trata de curar el pie, o la mano, o arreglar una situación hipotética, sino que lo importante es el restablecimiento de la armonía en la persona que padece de esa «falta de armonía» pues al volver a la condición armónica necesaria, el problema, o la enfermedad, tiende a resolverse.
Si se comprende bien esto, entonces debemos llegar a la conclusión que quien ha solicitado ayuda va a recibirla en forma de un impulso espiritual y energético poderoso para que la armonía se restablezca en el, o ella, pero ese impulso debe ser acompañado, también, por el esfuerzo de quien recibe la ayuda.
Pongamos un ejemplo para que esto sea bien comprendido: Si una persona ha tenido un accidente, y sufre una fractura de los huesos de una pierna, al pedir ayuda del Servicio de Ayuda Espiritual Rosacruz la va a recibir, pero también deberá ir a un traumatólogo competente para que le enyese la pierna, o para que le haga las operaciones necesarias, y con el esfuerzo del especialista, más la ayuda de nuestro servicio, la armonía se restablecerá con mayor rapidez y la curación será más completa y en menor tiempo. Ahora bien, si la persona fuera tan imprudente que no pusiera nada de su parte y esperara que todo se le solucionara sin un esfuerzo personal para que las condiciones benéficas fueran bien recibidas, entonces, por el mismo efecto de la Ley Kármica, tendría que aprender la severa lección que indica que tenemos que colaborar en los procesos naturales.
Otro aspecto a tener en cuenta es que ninguno de nosotros está exento de la Ley Universal, y que no es sensato pensar que por el hecho de pedir ayuda para nosotros o para un familiar por causa de enfermedad grave, nos convertimos en «inmortales».
Todo ser humano está sometido a la Ley Universal, que indica que todo nace, crece, llega a la madurez, declina, y fallece. Esto es de sentido común, por lo que debemos tener en cuenta que, cuando el momento ha llegado, todos tenemos que dejar el plano material y volver al mundo del espíritu; no obstante, la experiencia también nos ha indicado que cuando una persona que ha solicitado ayuda en el Servicio de Ayuda Espiritual Rosacruz ha fallecido, el tránsito se ha producido de manera dulce, sin dolores innecesarios, y aceptando esa ley de vida.
Si hemos comprendido estas sensatas explicaciones, todos nosotros llegaremos a la conclusión que siempre se recibe la ayuda solicitada a nuestro Servicio de Ayuda Espiritual, pero para que esta sea verdaderamente eficaz debemos mantener las ideas bien claras en cuanto a que el influjo espiritual poderoso que recibimos nos ayuda, pero que también hay que poner algo de nuestra parte.
Además, y esto es muy importante, nuestras intenciones deben ser correctas al solicitar la ayuda, y no debemos considerar que el Servicio de Ayuda Espiritual es una «fábrica de milagros» que nos exime de nuestra responsabilidad personal en cuanto a la vida, nuestros negocios, o nuestras relaciones personales, eso sería una actitud egoísta, en la que algunos caen pidiendo siempre, siempre pidiendo, sin dar nada a cambio, y esperando recibirlo todo sin poner nada de su parte.
Que la Paz Profunda more en sus corazones.
Si desea solicitar la Ayuda Espiritual de la orden Rosacruz, envíe un mensaje por correo electrónico a la dirección: ayudaespiritual@rosacruz.net (si tiene problemas para abrir el vínculo, copie y pegue la dirección ayudaespiritual@rosacruz.net en su programa de correo).
Requisitos:
- Ser mayor de 18 años.
- Poner en el Asunto del correo la frase: SOLICITUD DE AYUDA ESPIRITUAL
- Identificarse con un nombre.
- Indicar si se es miembro, o no, de la Orden Rosacruz.
- Describir claramente, y de la manera más concisa posible, el motivo de la ayuda solicitada.
- Enviar un correo, aproximadamente cada 15 días, para informar sobre la evolución. |