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El presente trabajo fue
publicado en el boletín de la Logia de
la Orden Rosacruz Elías Artista nš 1,
de Las Palmas de Gran Canaria, y debido a que
plantea una bella imagen de la vida, independientemente
del tamaño en el que se manifiesta, lo
publicamos para los lectores de nuestro Triángulo
de Luz.
¿Dónde comienza
y dónde termina la vida?
¿Realmente hay un
límite, o tan solo hay una contínua
transforma ción en movimiento? La visión
habitual nos impide ver un sin número
de imágenes que con el ojo humano nos
es imposible observar.
Me pregunto: ¿Por
qué el ser humano ha sido dotado con
una visión, al parecer, imperfecta? Solo
cabe una explicación.
Nuestra visión ha
sido diseñada para que pudiésemos
observar las cosas que nos rodean a simple vista,
no para observar microscópicamente mundos
invisibles al ojo humano, del que tal vez, antiguamente,
en un estado de evolución primitiva,
nosotros mismos fuimos parte.
Recuerdo que, en mi niñez,
observaba flores, y las pequeñas hojas;
me dedicaba a dibujarlas. Tuve la suerte de
estar en estrecha vinculación con la
naturaleza. En mis ojos se imprimían
imágenes, y esas imágenes, trasladas
en forma de impulsos eléctricos al cerebro,
despertaban sentimientos de amor hacia la natu
raleza.
Todo se simplifica a visualización,
contemplación, meditación, o experimentación
de sentimiento.
Vamos a tratar de discernir la vida.
¿También nosotros
vivimos en un mundo invisible?
Aprender a apreciar la vida
en su esencia sutil es aprender a amarla. La
naturaleza nos muestra a menudo el mundo que
nos depara. Solo de-pende de cada uno de nosotros
el querer descubrirla.
Observando la naturaleza
oculta al ojo humano mediante le microsco-pio
electrónico desvelamos unos ni-veles
hasta ahora desconocidos en el campo de visión
habitual. Nos lleva a explorar todo un mundo
nuevo en el espacio interior.
Los mejores microscopios
elec-trónicos pueden aumentar la visión
miles de veces. A través del micros-copio
la diminuta flor muestra su delicada estructura
de una inesperada complejidad. Al aumentar 20.000
veces podemos ver con nitidez los granos de
polen.
Si observamos, a través
del mi-croscopio, las cosas muy de cerca, nos
sentimos ajenos a nuestro propio mundo. Un terreno
estéril es la punta de un bolígraf
o. Una enmarañada red de fibras aumentada
4.000 veces en nada recuerda a la pulida superficie
de un papel de escribir.
En los sofás, en
las camas, en cualquier parte de nuestra casa,
los gorgojos microscópicos del polvo
vi-ven su vida. Son dinosauríos en miniatura
en un mundo perdido. Sus cuerpos rara vez crecen
lo suficiente para que podamos verlos a simple
vista. Dependiendo de nosotros para su existencia,
los gorgojos del polvo se alimentan de las escamas
muertas que nuestra piel elimina.
En cada hebra de pelo se
en-cuentran pequeños hongos. La pobla-ción
de hongos que habitan en nues-tro pelo y en
nuestra piel se cuentan por miles. Nuestros
amigos los hon-gos viven con nosotros durante
toda la vida y han establecido un refugio permanente
en nuestra piel. En las raíces de nuestras
pestañas viven pequeños ácaros.
Aparentemente no nos hacen ningún daño,
pero el por qué están aquí,
y qué es exactamente lo que hacen, es
algo que aún no se ha podido descubrir.
La bacteria, la más
simple de las formas vivas, está constantemente
con nosotros. Una sola bacteria se puede multiplicar
un millón de veces en tan solo 8 horas
y aunque Ud. se lave, muchos millones seguirán
viviendo en su piel. Cada persona tiene un inmenso
zoológico invisible. Hay tantas criaturas
sobre nuestros cuerpos como gente sobre la tierra.
Un rosacruz sabe que nunca
está solo. A veces necesitamos que nos
den un achuchón (un fuerte abrazo) como
dice una querida soror, Otras que nuestros numerosos
compañeros nos hagan cariños pero,
si no los tuviéramos, por lo menos nos
queda el consuelo que nunca estamos solos; un
mundo invisible nos acompaña constantemente.
Usando un poderoso microscopio,
en cuyo desarrollo ha empleado 14 años,
el doctor Albert Crew ha conseguido unas imágenes
que nadie había logrado ver: ha logrado
ver átomos (átomos de uranio).
La partícula más pequeña
es un átomo individual. Su diámetro
es una billonésima de centímetro.
La más grande se compone de un racimo
de varios átomos. Coloreando artificialmente
para poder verlos, los átomos tienen
movimientos imprevisibles, demostrando que los
objetos sólidos, cuando son observados
a escala atómica, con, en realidad, un
mar de partículas en movimiento.
Si todo este mundo invisible
se aumentara 10 o 20 millones de veces, sería
algo así como hacer que una pelota de
baloncesto tuviera el tamaño de la Tierra.
La habilidad para ver los átomos individualmente,
para aislarlos a esos niveles, tendría
una gran importancia.
¿A donde nos llevará
todo esto?. Es muy difícil de contestar.
Ahora se cuenta con una nueva tecnología,
y cada vez que uno encuentra la manera de ver
las cosas de forma diferente, está viendo
"cosas nuevas".
Así como en el cuerpo
humano existe un mundo invisible, en la naturaleza
también se expresa la vida en continua
transformación. La naturaleza contiene
una vida que nosotros no podemos ver y que está
en constante proceso de increible transformación.
En unos días los
pequeños gusanos son capaces de devorar
las hojas de un árbol. Una manzana será
comida en una semana por docenas de hambrientos
insectos. En solo cuatro días, un ratón
muerto será devorado por un montón
de gusanos.
Este proceso destructivo
dará paso a una vida plena, hermosa,
y abundante. Nuestros ojos perciben el mundo
solo a través del lenguaje de la luz.
Sin embargo la luz, la luz visible, no es más
que un estrecho segmento de la energía
contenido en un infinito espectro de ondas electromagnéticas
que continuamente vibran a nuestro alrededor.
Cuando los científicos
analizan la luz, aparece el familiar Arco Iris,
que va del rojo al violeta. Sus colores son
las bandas de las longitudes e onda que podemos
ver. Más allá de esa banda nuestros
ojos permanecen ciegos.
Las abejas descubren cosas
que están ocultas a nuestros ojos. El
hombre tiene que utilizar cámaras especiales
para poder verlas, Vemos la luz de un fósforo
encendido, pero no la imagen del calor. Si nuestros
ojos pudieran ver las parte del espectro donde
la luz roja se convierte en infrarroja o calor,
nuestro punto de vista del mundo se incrementaría
de repente y tendría un nuevo e insospechado
alcance.
Las células del cuerpo
humano poseen un núcleo y un citoplasma.
En el núcleo de las células se
encuentra la información genética.
Llevan la información los cromosomas
Por ejemplo: si en el núcleo encontramos
la pareja de cromosomas XX, se trata de una
hembra. Si encontramos la pareja de cromosomas
XY, sería un varón. Los cromosomas
están f ormados por cadenas de ADN; ácido
dexosirribonucleico. En estas cadenas está
incluida toda la información de la célula,
del cuerpo, del individuo, y hasta de la especie,
y de la evolución de esta. De como se
ha ido adaptando, como ha ido cambiando para
sobrevivir en diferentes medios, frente a distintas
circunstancias.
Si las células llevan
la información, me pregunto: ¿de
donde surge esta información?. Todo este
trabajo me lleva a una reflexión: ¿quien
ha dado la información que llevan las
células? ¿Por qué? ¿Como
llegar al centro mismo de la información
genética? Si se lograse descubrir quien
da la información, y la orden de envejecer
contenida en esa información, podríamos
lograr la inmortalidad física. Los factores
externos influyen en la propia célula.
Y me pregunto: ¿Donde
comienza y donde termina la vida? ¿Realmente
existe ese limite o solo hay una contínua
transformación, un contínuo movimiento?
Logia Elias Artista nš1,
Orden Rosacruz.
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